La mala pájara

Marta Brunet. (1957). María Nadie. Santiago: Pehuén, segunda edición. (1997).

Marta Brunet es una escritora chilena, que nació el 9 de agosto de 1897 y  ganadora del Premio Nacional de Literatura en 1961. Durante su vida fue profesora, periodista, diplomática y embajadora de Uruguay, lugar en el que murió a los 70 años en 1967.

En esta obra literaria, la autora quien es reconocida por describir al pie de la letra los paisajes campesinos y el lenguaje criollo, se sale de estas características para adentrarse en los pensamientos de la que es su protagonista. Escrito en el año 1957, Marta Brunet divide la historia en dos capítulos: El pueblo y La mujer. En el primero, retrata a un pueblo pequeño y en el que cuenta la vida de los lugareños más emblemáticos. Son estas páginas las que caracteriza y describe minuciosamente a sus habitantes y la mirada general en que se desarrollará la historia. En el segundo capítulo, la escritora deja de lado la visión objetiva, para entrar a la subjetividad femenina de los pensamientos de María (Nadie) Lopez.

En el contexto que se desenvuelve la obra, la figura femenina es siempre la oprimida y sometida al hombre, además de ser la juzgada haga lo que haga, incluso por el mismo género. Por lo tanto, la obra es parte de un feminismo temprano, que es el tema a analizar y cómo la independencia y la soledad de una mujer, puede costar una reputación en una sociedad marcada por el machismo. Lo que la categoriza como una “mala pájara” a través de los ojos de otros.

Ella es una mujer, de unos treinta y tantos, quien por su condición no se le espera nada más para su vida que lo de siempre: casarse, tener hijos y si la suerte le acompaña, ser feliz con el hombre que lleve a su lado y con la familia que pudiese formar. Sin embargo, María López rompe con estos paradigmas y luego de una ruptura amorosa, se va a Colloco, con un puesto de telefonista en la oficina del poblado. Sin embargo, no sabe lo que le espera en aquel lugar.

Para muchos críticos de la literatura, María Nadie es la mejor novela de Marta Brunet. Dejar la línea campestre y lo criollo para arriesgarse a lo que no puede ser su fuerte de escritura: la corriente de la consciencia. Un relato en forma de monólogo, leyendo los pensamientos de una mujer en busca de paz y soledad. Y que ve su vida convertida en un infierno, cuando buscaba escapar de él.

Dos palabras para calificarla: mala pájara. Y otras dos -que en su simpleza le había comunicado la Liduvina-, con las que la nombraba Micía Melecia, y por añadidura todos en el pueblo: María Nadie.

¿Qué era peor? ¿Y cuáles calzaban más con ella misma? ¡Mala pájara! Mala, mala.

¿Por haber sido una rebelde ante la vida? ¿Por ser sublevación profunda desde que tuvo uso de razón frente a cuanto consideró inconducta? (p. 104)

El nombre del libro, se lo da la propia protagonista. Un nombre tan común como María y de apellido López, que bien podría pasar desapercibida en un pueblo como Colloco. Si bien, su nombre no es para nada singular y menos para ser tomada en cuenta, María López es el centro de atención de los pobladores. Coloquialmente, el dicho “pueblo chico, infierno grande”, hace su génesis en la novela de Brunet, con un grupo de mujeres que -pendiente de lo que hace y lo que deja de hacer-, la miran y hablan a sus espaldas, es carne viva para ser descuerada por las filosas palabras que la ningunean, siendo el foco predilecto de todas las críticas por una vida tranquila, solitaria y de independencia que ha escogido para sí, para una humilde telefonista.

Existe la dualidad de ser una anónima cualquiera, pero con los ojos puestos de todo un pueblo sobre ella. Por ser diferente, por buscar la paz que no tuvo ni en su infancia ni en su adolescencia.

Incógnitas le rodean a la mujer que es amable con todos los que ve y que trabaja, cumpliendo con las expectativas en su cargo como telefonista. Aquí nace la atención por parte de los hombres del pueblo: unos llaman sólo para escuchar su voz, otros juntan las flores más bonitas, con tal de regalarle. Pero, ¿quién es ella? ¿De dónde viene? ¿Qué hace una mujer como ella por aquí?

Una mujer que puede enamorar a cualquiera que la observe. Así es y este es uno de los puntos de partida, para que las mujeres pueblerinas no la dejen en paz.

Tradiciones de gente de campo se dejan entrever en cada línea por la que el lector avanza. El criollismo que valió la ruptura en la literatura chilena tradicional, se encuentra entre los diálogos de los personajes de Colloco y que a través de éstos, se les puede conocer. Personajes como Don Lindor -quien es uno de los más antiguos por allá- es el ejemplo legítimo del lenguaje coloquial por el que la autora lo hace hablar:

-Pa’ el caso es lo mesmo -hablaba un viejo como San José de nacimiento criollo-, sean radicales o no, toítos tienen la mesma cantinga hasta que llegan a la presidencia. O al Congreso. O donde sea. En cuanti no más se avecinan las eleuciones, ya sabimos que recuerdan la gente’el campo y vienen como locos a ofrecernos de un too. En los años que me gasto, ya hei oío tanto la lesera que me la sé e’ memoria. (p.37)

En cuanto a la narrativa de Brunet, no deja de lado su sello descriptivo, lo que invita al lector a sentirse parte de la historia y mirar desde el propio ambiente los sucesos, que envuelve con su prosa la imaginación y abunda detalladamente la imagen mental, de lo que se construye en el relato. Por añadidura, el relato tiende a ser realista, sin tener alguna huella del boom latinoamericano. Nada de magia, nada de sucesos “paranormales” que a los ojos de los espectadores sean de lo más cotidiano. Es la vida de una mujer en un pueblo como cualquiera, y a su vez, el pueblo que gira en torno a la vivencia de María.

La narrativa posmoderna se encuentra en el segundo capítulo, que es la especie de monólogo interno de una mujer que se ha encontrado de cara frente al fuego con el que la quemaban las demás. El infierno se materializó y las dos palabras que la describen la mirada de la Petaca -esposa de Don Lindor- hacen eco en sus oídos y en los oídos de los asistentes. Ni la misma María sabe la razón de tanto odio hacia ella…

“No son tan malos como parecen, María, perdónelos, están todos como locos. La creen una orgullosa. Cada uno supone algo de usted. No la conocen… Usted tiene cierta culpa… No ha querido ser amiga de nadie. Perdónelos a todos… Esa mujer de la Petaca yo creo que se está muriendo… Vive comida por los celos, creyendo que al marido todas se lo pelean… a esa basura… (p.111)

Entonces, la razón se concreta, sale a la luz. La creen una orgullosa, pretenciosa. Pero se equivocaban… En su monólogo descriptivo, cuenta las mil una razones de su manera de ser, de lo que la llevó a ser así. En fin, el segundo capítulo al fin se entera de la vida de esta anónima.

“Viví mi vida de independencia, batallando por vivirla en paz, o sea, limitando mis inspiraciones tan sólo a lo que me daba mi media vida solitaria.” (p.118)

En general, la narración parece ser el antecedente de un feminismo temprano dentro de la literatura de Chile. De acuerdo a esto, el enfoque de vida independiente de la figura femenina, se manifiesta de forma completa en el personaje principal. Sin embargo, ¿por qué mala pájara para las demás? La búsqueda de paz y soledad, fue su némesis, aunque la suposiciones de los demás también gatillaron el infierno por el que María tuvo que pasar. Algo que no está muy lejos de la realidad, pues, ¿cuántas veces las personas son prejuiciosas antes de averiguar?

La historia en sí, es interesante, tanto para el contexto en el que fue publicado, como en la actualidad. Se percibe un cambio rotundo de una literatura elitista, por una que rompe los esquemas, a través de lo cotidiano, desde la práctica de la vivencia de los personajes, hasta en el hablar. Muy bien caracterizados por parte de la autora, quien desde sus conocimientos empíricos, pudo plasmar en el papel a los personajes con rasgos físicos y psicológicos de forma holística. Como también el paisaje en el que se desarrolla la historia. Que prevalecen las descripciones de los sentimientos femeninos, son indicios que Brunet fue capaz de darle un vuelco  En otras palabras, se destaca la persona humana en el relato y la capacidad de Marta Brunet por crear a los actores y recrearlos alrededor de lo que se estructura toda la obra.

En conclusión, la obra María Nadie de la escritora Marta Brunet, es parte de lo cotidiano, pero con un enfoque más criollista, más pueblerino, en el que una mujer por buscar un poco de felicidad entre la paz y la soledad, termina dañada por los prejuicios de personas que no se esforzaron en conocerla y sólo se entrometieron donde no debían. En cuanto a calidad, la obra sí tiene los estándares necesarios que permiten que sea legible, con una buena trama, que engancha al lector. Y que, con el tiempo suficiente, en una tarde se puede finalizar su lectura y entender, una vez más, el feminismo temprano que Marta Brunet transmite en el personaje de María Lopez.

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Author:

Nunca sé qué escribir acerca de mí cuando intento ser real. Mi nombre es Daphne y estudio periodismo en la UdeC. Siempre tengo apetito y me gusta mucho comer frutas y bebo muchísimo té, es para mí el elixir de la vida.

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